-Esta vez si te mato hijueputa, esta vez no me vas a ver la cara de cachón desgraciado, esta vez te mato hijueputa, esta vez si te mando pa’ el infierno hijueputa- Decía Juan, mientras, arrastraba un cuerpo por todo el potrero, cada vez que se detenía sacaba su machete y golpeaba al cuerpo ya sin vida que arrastraba, dejando un rastro de sangre por toda la senda.
-Acá te voy a enterrar hijueputa, acá en este guadual para que la brujas nunca te dejen en paz, hasta acá llegaste hijueputa, no me vas a volver a ver la cara de cachón nunca más hijueputa, acá en este guadual te quedas hijueputa- Decía Juan, mientras, enterraba el cuerpo de su rival.
Eran las seis de la tarde, un sol grande y rojo se postraba sobre la montaña. Por la senda bañada de sangre volvía Juan, del grande guadual, pisaba la sangre y escupía, se detenía y miraba el lindo atardecer, escupía de nuevo y limpiaba el sudor de su frente.
El viejo perro que esperaba en su casa ladraba y movía la cola, dándole la bienvenida a Juan, su único hijo salió al portal y corrió a abrazar a su padre que venía cansado, venía con sus ojos rojos y una mirada que quemaba todo el lugar, una rabia que llenaba todo el pueblo, todo ese llano grande que era lo único que Juan conocía.
-Hijo, quiero que esta noche vaya y pesque, aiá en el lago para que mañana desayunemos pescado- dijo Juan mientras se secaba el sudor de nuevo.
-Pero papá, está muy tarde y busté sabe que a mi ese lago me da miedo-
-Hijo llévese al pepe, ese no lo deja tirado y no deja que nada le pase mijo-
-Pero papá- dijo el hijo de Juan, mientras entendía que tenía que obedecer.
Juan se sentó al lado de la quebrada, sacó un viejo pañuelo roto que guardaba en su bolsillo trasero, sacó su machete y lo limpio, ya no miraba al cielo, sólo caminaba mirando al suelo y pateando todas las piedras que se le atravesaban en su camino. Fue por su lima y se dedicó a amolar el machete.
-Perdóname diosito, perdóname, pero esta me la quito de encima diosito-.
Juan se dirigió al cuarto donde dormía su mujer, abrió la puerta muy despacio, sin despertar a su mujer, sacó su machete y un veloz reflejo de la luna brillo por todo el metal, iluminó el cuarto y un crujido de huesos despertó al gato que dormía en la cama. La mujer no tuvo tiempo de gritar, todo pasó en segundos, todo terminó en segundos.
Juan enrolló a su mujer en las sabanas bañadas de sangre y se encaminó a la montaña donde antes se postraba un lindo atardecer.
-Así era mejor mi diosito, si me miraba o si hablaba no hubiera sido capaz, perdóname mi diosito, pero lo tenía que hacer-
Al volver a la casa el único que lo esperaba era el viejo pepe, que ladraba y movía su cola, Juan lo acarició, mientras, las lágrimas invadían su rostro, las manos le temblaban y su voz entre cortada dijo: así….. se tenía que hacer….. pepe…
Entró al cuarto de su hijo, y vio dos pescados al lado de su cama, los cogió y los colgó en un alambre que había en su cocina.
Fue a su cuarto se quito sus botas de caucho, se puso su mejor sombrero y caminó hacia el pueblo. Se sentó en la cantina de siempre, donde cada domingo se bebía algo de su sueldo de jornalero. Ya no lloraba más.
-Qué lo trae hoy por acá Juan?- dijo el mesero con una pequeña sonrisa.
-Tráigame una botella de aguardiente que vengo de una despedida y estoy como triste-
-Claro Juan, pero usted sabe que yo no recibo vales-
-Que vales, yo le pago todo lo que me tome esta noche-
El mesero llegó con la botella de aguardiente. Juan era el único cliente que había esa noche, ni siquiera las coperas estaban. Sonaba una música muy vieja y triste, el mesero se sentó con Juan en la mesa, pero Juan sólo miraba al suelo y bebía copa tras copa, se quería emborrachar rápido, quería olvidar rápido.
-Y eso Juan, despedida de quien?-
-De mi mujer Pedrito, cogió pa’ el norte, pero antes de irse le perdoné todos sus pecados y los hice míos Pedrito, cogió pa’ el norte-.
martes, 25 de noviembre de 2008
RAICES
La miro y tiene sus ojos blancos, todo se le ha ido. Sus ojos vuelven cuando grita, sus cachetes están rojos. Estoy encima de ella. Nuestro sudor se une, se vuelve uno sólo, se pierde en la sabana arrugada. Me hago a su lado la corro un poco ya no la quiero sentir.
Miro al cielorraso que es el cielo de los amantes como decía Gonzalo Arango.
No sé si lo tengo grande o pequeño, de verdad no lo sé. No ando midiéndomelo con nadie, no leo normas, reglas, maricadas que digan si es grande o es pequeño.
No me voy a poner a mirar lo de los otro hombres no es lo mió. Yo quedo satisfecho, ella parece quedar satisfecha, que puede importar lo otro.
La gente pensará que no lo hago porque es pequeño o que nunca hablo de eso porque es grande, pero me importa un comino.
Ella está acariciando mi cuerpo.
Uno piensa tantas cosas después de esto. No me gusta decir nada, sobran las palabras, como estás? Te gustó? Acaso tengo dudas, uno tiene que tener seguridad. A mi me gusto estoy bien, me dio sueño, mis piernas vibraron, ella esta roja, blanqueo los ojos. Estuvo bien o finge muy bien. Esas cosas no me interesan. Ser el amante latino es un sueño, es un deseo, yo lo tomo como una realidad. Soy el amante latino. Latino? Si, hablo español. El español viene del latín, la lengua de Roma y de la iglesia cuando se convirtió en empresa, la lengua que da miedo en las películas Para mi: el español, la mejor lengua, agradezco hablar este idioma, no dominarlo perfectamente, hablarlo.
Siempre estoy pensando mucho y en este momento no tengo ansiedad pero, estoy pensando mucho.
Ayer le dije a ese tipo que era inteligente, se expresó de forma magistral, excelso, una elocuencia magnifica, su análisis Un tipo inteligente, como los hay en todas partes. Le dije que era inteligente y me dijo gracias y siguió su ruta normal. Está acostumbrado a que le digan inteligente. Lo es.
Yo sigo pensando: si a este tipo nadie le hubiera dicho que él era inteligente, como se hubiera enterado él, que lo era. Que dudas las que se me meten en la cabeza.
Sí, puede ser un genio pero nadie llego y le dijo: usted es un genio, continuó su vida siendo un genio en silencio, nadie lo supo, murió sin ser nadie, no hizo nada en su vida, su inteligencia no sirvió para nada. Eso de la inteligencia no es sólo para uno, es de esas cosas que existen si se nombran: ey que inteligente aporte (soy inteligente), lo manejó con mucha inteligencia (soy inteligente) que bonito eso, usted es un putas (sí, soy inteligente), pero, si hice lo mismo y no recibí ningún comentario, no soy inteligente, la inteligencia no apareció por ninguna parte, nadie la nombró, no existió.
Y que vacía es la vida, uno pasar sin tener nunca un halago, ser como un resentido algo así, sé que muchos murieron sin recibir halagos y después de unos años, era un genio, eso es fe y a veces resulta, pero a veces. Pero me sigue quedando mi duda, será que nadie le dijo nada, ni la mujer que aceptaba cualquier tontería por tenerlo feliz. Ella le decía Vincent pintas muy bien, Blake tienes toda la razón, eso da energía, aunque sea: papá que bonito te quedo el cuadro, eso da ánimos, dan ganas de seguirlo haciendo. Ya que en vida no lo haya disfrutado, de malas. No le dio a lo que era.
Ahí entra otra cosa que me pone a pensar: el azar o el destino. He oído que dicen que son contrarios, si hay azar no hay destino, algo muy obvio, peor cuál nos rige? Es raro: vea el destino le tenía guardada esa sorpresa, vea que buena herencia le cayó. Feliz el tipo se va, reclama su herencia, sale a la calle pasa el primer taxi y no lo coge, pasa el otro, lo coge y era un ladrón adiós herencia, que cosas, la vida es algo muy complicado. Vea el siete o el cinco? Yo, pues no sé, haber, será, póngale al cinco, cayó siete pierde todo. Hijueputa le hubiera puesto siete. Tuve treinta novias pero me casé con Cristina y Cristina se murió a los dos años, como era de bonita, por eso me case con ella. Que rabia y Beatriz que fue la que mas quise murió de viejita. A usted si le tocó muy buen papá y mamá, que destino tan bonito el suyo.
Todo debe ser por conveniencia, si me fue bien que destino tan bonito si me fue mal, desgraciado azar, la vida está regida por él, hasta en eso es injusta.
Personalmente creo en el azar, aunque no sea lo mismo, si creyera en el destino me quedaría acá acostado esperando lo que me toca, pero la vida es de hacer o no hacer.
Sigo acá acostado, no hablo, sólo pienso, tengo dudas de todo, que será de la vida de aquel, como le habrá ido, se casaría con esa otra, ah! Que rabia ese es un guevón.
Ella me dice que tienes, yo le digo nada. No soy capaz de decirle la verdad, no la quiero ver más, ya nos hicimos de todo, sudamos juntos, nos pusimos colorados juntos, nos besamos, intercambiamos saliva, fluidos, todo, todo. Vea, la última persona que quiero en este momento es a usted, váyase, vuelve mañana.
Pero la mujer es mujer. Y para mi que es ser mujer? Es ser cansona y es ser perra, eso menos mi madre. Por qué cansona? Si uno no habla está bravo, si uno no come está enfermo, si uno no la mira ya no la quiere, si uno pide espacio, ya le molesta, si uno se emborracha que es un borracho si uno mira otra vieja le da rabia, no hay de malo mirar a la otra, no me voy a ir con ella, estoy acá con usted y voy a seguir con usted. Por eso y por mil cosas más las mujeres son cansonas.
Por qué es perra? Sencillo, palabras mas crudas, son putas porque les gusta ser putas. Vea que la niña se fue de monja, le huyó a su destino, vuelve y juega lo del destino, pero ese era. Mi mujer es fiel me adora, por qué es perra? Porque no encuentra a uno mejor que usted, mi mujer está al lado mío porque no encuentra a alguien mejor. O sea que yo soy lo mejor, no, no sea imbécil, su mujer no conoce gente o es muy fea, esa es la verdad.
Verdad que esa vieja me dijo que yo era un borracho que no valía la pena, y yo tanto que la quería, igual le dije perra, ella borracho, yo perra. Lo pienso de esta manera: me dejó por borracho o por tomar trago que no es ser borracho, pero es mujer, lo exagera para ser víctima. Tomó trago un mes por ella, tiene razón soy un borracho pero por ella. Ella está ya con otro en menos de un mes, es perra. Tengo razón. Conclusión soy borracho en la misma medida que ella es perra. A mí, se me quita dejando de tomar.
Se me olvida: también es la razón por la cual soy hombre, nada más que por ellas y para ellas.
Ya comenzó hablar, yo me vuelvo monosílabo. Si, no, no, si. Ella no está siendo binaria. No sé de que habla.
Yo quiero el silencio, el silencio en una cama es pensar mucho, el silencio es soñar despierto, dar vueltas en mi cama. Crear historias donde soy el héroe. Esa debería ser mi historia, pero la mía está tan lejos.
Pero el silencio hace que todo lo vuelva tristeza en mí, es mi forma de ser, tiende hacia la tristeza, la insatisfacción, la muerte, todo, como si todo no tendiera a la muerte.
Ella está desnuda, yo estoy desnudo, el cuerpo el traje del alma y sí, la vida es una cárcel con las puertas abiertas, como la canción de Calamaro.
Desnudo en mi desnudez pienso en mi linda historia. Ese beso que nos dimos mientras paraba la lluvia. Yo olía a cigarrillo ella a café, nuestros zapatos se mojaban con las gotas que rebotaban, ese beso quito para siempre mi miedo, mi miedo a ella. No sé cuanto duro, el tiempo se detuvo. Tomé su mano y corrimos a buscar algo, no sé que era, mi mano cogiendo su mano.
Recuerdo el atardecer en las montañas, el sol brillando en su pelo. El sol existía para brillar en su pelo, para calmar mi deseo de belleza, mi deseo de besos, de su piel tibia, de sus labios delicados y dibujados finamente.
Nunca nos faltaron las palabras de amor, creo que hicieron falta para describirlo todo. El amor no nos basta, queremos más. Sus palabras en mi oído, yo leyéndole cortos poemas que nacían de ella, era toda poesía y si la poesía describe lo que es amor o sino es lo más cercano.
Sus ojos miel grandes siguiéndolo todo, cada rastro, cada sombra que se formaba con el viento de las hojas al rodar. Ella lo fue todo, todo lo que pueda existir y existirá, el motivo para nacer y vivir, no morir, porque morir lo puede arruinar todo.
La belleza era su imagen, el amor estar junto a ella, la vida era dejar de sentir para sentirla. Todo con ese beso esa noche que llovía.
Pero ese beso nunca llegó, no fue más que una historia mía, de una imagen de mujer que soñé allá en la finca, donde el verde es azul de noche.
El silencio lo ha arruinado todo. Yo creí en tantas cosas, el sueño de ser cura para asegurar el cielo.
Desnudo en mi desnudez pienso: Dios está allí siendo dios yo acá haciéndome ideas acerca de él, sentirá? Llorará? Ese vacío que hay en mi pecho, que cada día se hace más grande, sin saber que me espera, si encontraré amor, si viviré ochenta años, si ella estará a mi lado. Ese vacío que crea soñar, ese vacío que es vivir mientras se espera. Dios lo sentirá? O sólo esta allí ocupado siendo Dios. A quien mis penas? Sólo son mías nadie las sentirá como yo las siento.
Si mañana muero, el mundo no dejará de girar un momento en señal de duelo, ningún corazón dejará de latir. Si mañana muero vayan a trabar, no sufran, yo no me enteraré, el mundo seguirá ahí y Dios seguirá siendo Dios en ese mismo lugar.
Desnudo en mi desnudez siento que la muerte llega, mi reacción es de ansiedad, no sé que pasará, lo que espero, es ser un tronco de madera, que dejó de sentir, que dejó de ser naturaleza, que dejo ser. La vida está llena de altibajos, felicidad tristeza, la muerte es constante, constante silencio. Y para mi el silencio es triste y eso me hace agradecer ser ese tronco de madera, nada más.
Desnudo en mi desnudez espero, siento, miro, respiro, intento no pensar en mí, como si fuera posible, intento dejar de ser. He sentido que ser yo no era tan bueno. Era mejor cuando era un niño, crecer es injusto, pienso en como debería ser la vida según Quino, morir lo primero y ser niño lo último, todo terminaría en un orgasmo y me iría sin preocupaciones, me iría libre.
No fue tan bueno eso de nacer, tiendo a darle la razón a Sófocles: el mejor regalo es no nacer. Pero no sentir no es ningún regalo, no es ningún don, es ser humano y antes no sé que era, no me interesa saberlo. Ese tronco de madera que seré, va a ser el mejor regalo.
Tengo sueño. Dormiré un par de horas, desnudo, que ese también es mi traje.
Miro al cielorraso que es el cielo de los amantes como decía Gonzalo Arango.
No sé si lo tengo grande o pequeño, de verdad no lo sé. No ando midiéndomelo con nadie, no leo normas, reglas, maricadas que digan si es grande o es pequeño.
No me voy a poner a mirar lo de los otro hombres no es lo mió. Yo quedo satisfecho, ella parece quedar satisfecha, que puede importar lo otro.
La gente pensará que no lo hago porque es pequeño o que nunca hablo de eso porque es grande, pero me importa un comino.
Ella está acariciando mi cuerpo.
Uno piensa tantas cosas después de esto. No me gusta decir nada, sobran las palabras, como estás? Te gustó? Acaso tengo dudas, uno tiene que tener seguridad. A mi me gusto estoy bien, me dio sueño, mis piernas vibraron, ella esta roja, blanqueo los ojos. Estuvo bien o finge muy bien. Esas cosas no me interesan. Ser el amante latino es un sueño, es un deseo, yo lo tomo como una realidad. Soy el amante latino. Latino? Si, hablo español. El español viene del latín, la lengua de Roma y de la iglesia cuando se convirtió en empresa, la lengua que da miedo en las películas Para mi: el español, la mejor lengua, agradezco hablar este idioma, no dominarlo perfectamente, hablarlo.
Siempre estoy pensando mucho y en este momento no tengo ansiedad pero, estoy pensando mucho.
Ayer le dije a ese tipo que era inteligente, se expresó de forma magistral, excelso, una elocuencia magnifica, su análisis Un tipo inteligente, como los hay en todas partes. Le dije que era inteligente y me dijo gracias y siguió su ruta normal. Está acostumbrado a que le digan inteligente. Lo es.
Yo sigo pensando: si a este tipo nadie le hubiera dicho que él era inteligente, como se hubiera enterado él, que lo era. Que dudas las que se me meten en la cabeza.
Sí, puede ser un genio pero nadie llego y le dijo: usted es un genio, continuó su vida siendo un genio en silencio, nadie lo supo, murió sin ser nadie, no hizo nada en su vida, su inteligencia no sirvió para nada. Eso de la inteligencia no es sólo para uno, es de esas cosas que existen si se nombran: ey que inteligente aporte (soy inteligente), lo manejó con mucha inteligencia (soy inteligente) que bonito eso, usted es un putas (sí, soy inteligente), pero, si hice lo mismo y no recibí ningún comentario, no soy inteligente, la inteligencia no apareció por ninguna parte, nadie la nombró, no existió.
Y que vacía es la vida, uno pasar sin tener nunca un halago, ser como un resentido algo así, sé que muchos murieron sin recibir halagos y después de unos años, era un genio, eso es fe y a veces resulta, pero a veces. Pero me sigue quedando mi duda, será que nadie le dijo nada, ni la mujer que aceptaba cualquier tontería por tenerlo feliz. Ella le decía Vincent pintas muy bien, Blake tienes toda la razón, eso da energía, aunque sea: papá que bonito te quedo el cuadro, eso da ánimos, dan ganas de seguirlo haciendo. Ya que en vida no lo haya disfrutado, de malas. No le dio a lo que era.
Ahí entra otra cosa que me pone a pensar: el azar o el destino. He oído que dicen que son contrarios, si hay azar no hay destino, algo muy obvio, peor cuál nos rige? Es raro: vea el destino le tenía guardada esa sorpresa, vea que buena herencia le cayó. Feliz el tipo se va, reclama su herencia, sale a la calle pasa el primer taxi y no lo coge, pasa el otro, lo coge y era un ladrón adiós herencia, que cosas, la vida es algo muy complicado. Vea el siete o el cinco? Yo, pues no sé, haber, será, póngale al cinco, cayó siete pierde todo. Hijueputa le hubiera puesto siete. Tuve treinta novias pero me casé con Cristina y Cristina se murió a los dos años, como era de bonita, por eso me case con ella. Que rabia y Beatriz que fue la que mas quise murió de viejita. A usted si le tocó muy buen papá y mamá, que destino tan bonito el suyo.
Todo debe ser por conveniencia, si me fue bien que destino tan bonito si me fue mal, desgraciado azar, la vida está regida por él, hasta en eso es injusta.
Personalmente creo en el azar, aunque no sea lo mismo, si creyera en el destino me quedaría acá acostado esperando lo que me toca, pero la vida es de hacer o no hacer.
Sigo acá acostado, no hablo, sólo pienso, tengo dudas de todo, que será de la vida de aquel, como le habrá ido, se casaría con esa otra, ah! Que rabia ese es un guevón.
Ella me dice que tienes, yo le digo nada. No soy capaz de decirle la verdad, no la quiero ver más, ya nos hicimos de todo, sudamos juntos, nos pusimos colorados juntos, nos besamos, intercambiamos saliva, fluidos, todo, todo. Vea, la última persona que quiero en este momento es a usted, váyase, vuelve mañana.
Pero la mujer es mujer. Y para mi que es ser mujer? Es ser cansona y es ser perra, eso menos mi madre. Por qué cansona? Si uno no habla está bravo, si uno no come está enfermo, si uno no la mira ya no la quiere, si uno pide espacio, ya le molesta, si uno se emborracha que es un borracho si uno mira otra vieja le da rabia, no hay de malo mirar a la otra, no me voy a ir con ella, estoy acá con usted y voy a seguir con usted. Por eso y por mil cosas más las mujeres son cansonas.
Por qué es perra? Sencillo, palabras mas crudas, son putas porque les gusta ser putas. Vea que la niña se fue de monja, le huyó a su destino, vuelve y juega lo del destino, pero ese era. Mi mujer es fiel me adora, por qué es perra? Porque no encuentra a uno mejor que usted, mi mujer está al lado mío porque no encuentra a alguien mejor. O sea que yo soy lo mejor, no, no sea imbécil, su mujer no conoce gente o es muy fea, esa es la verdad.
Verdad que esa vieja me dijo que yo era un borracho que no valía la pena, y yo tanto que la quería, igual le dije perra, ella borracho, yo perra. Lo pienso de esta manera: me dejó por borracho o por tomar trago que no es ser borracho, pero es mujer, lo exagera para ser víctima. Tomó trago un mes por ella, tiene razón soy un borracho pero por ella. Ella está ya con otro en menos de un mes, es perra. Tengo razón. Conclusión soy borracho en la misma medida que ella es perra. A mí, se me quita dejando de tomar.
Se me olvida: también es la razón por la cual soy hombre, nada más que por ellas y para ellas.
Ya comenzó hablar, yo me vuelvo monosílabo. Si, no, no, si. Ella no está siendo binaria. No sé de que habla.
Yo quiero el silencio, el silencio en una cama es pensar mucho, el silencio es soñar despierto, dar vueltas en mi cama. Crear historias donde soy el héroe. Esa debería ser mi historia, pero la mía está tan lejos.
Pero el silencio hace que todo lo vuelva tristeza en mí, es mi forma de ser, tiende hacia la tristeza, la insatisfacción, la muerte, todo, como si todo no tendiera a la muerte.
Ella está desnuda, yo estoy desnudo, el cuerpo el traje del alma y sí, la vida es una cárcel con las puertas abiertas, como la canción de Calamaro.
Desnudo en mi desnudez pienso en mi linda historia. Ese beso que nos dimos mientras paraba la lluvia. Yo olía a cigarrillo ella a café, nuestros zapatos se mojaban con las gotas que rebotaban, ese beso quito para siempre mi miedo, mi miedo a ella. No sé cuanto duro, el tiempo se detuvo. Tomé su mano y corrimos a buscar algo, no sé que era, mi mano cogiendo su mano.
Recuerdo el atardecer en las montañas, el sol brillando en su pelo. El sol existía para brillar en su pelo, para calmar mi deseo de belleza, mi deseo de besos, de su piel tibia, de sus labios delicados y dibujados finamente.
Nunca nos faltaron las palabras de amor, creo que hicieron falta para describirlo todo. El amor no nos basta, queremos más. Sus palabras en mi oído, yo leyéndole cortos poemas que nacían de ella, era toda poesía y si la poesía describe lo que es amor o sino es lo más cercano.
Sus ojos miel grandes siguiéndolo todo, cada rastro, cada sombra que se formaba con el viento de las hojas al rodar. Ella lo fue todo, todo lo que pueda existir y existirá, el motivo para nacer y vivir, no morir, porque morir lo puede arruinar todo.
La belleza era su imagen, el amor estar junto a ella, la vida era dejar de sentir para sentirla. Todo con ese beso esa noche que llovía.
Pero ese beso nunca llegó, no fue más que una historia mía, de una imagen de mujer que soñé allá en la finca, donde el verde es azul de noche.
El silencio lo ha arruinado todo. Yo creí en tantas cosas, el sueño de ser cura para asegurar el cielo.
Desnudo en mi desnudez pienso: Dios está allí siendo dios yo acá haciéndome ideas acerca de él, sentirá? Llorará? Ese vacío que hay en mi pecho, que cada día se hace más grande, sin saber que me espera, si encontraré amor, si viviré ochenta años, si ella estará a mi lado. Ese vacío que crea soñar, ese vacío que es vivir mientras se espera. Dios lo sentirá? O sólo esta allí ocupado siendo Dios. A quien mis penas? Sólo son mías nadie las sentirá como yo las siento.
Si mañana muero, el mundo no dejará de girar un momento en señal de duelo, ningún corazón dejará de latir. Si mañana muero vayan a trabar, no sufran, yo no me enteraré, el mundo seguirá ahí y Dios seguirá siendo Dios en ese mismo lugar.
Desnudo en mi desnudez siento que la muerte llega, mi reacción es de ansiedad, no sé que pasará, lo que espero, es ser un tronco de madera, que dejó de sentir, que dejó de ser naturaleza, que dejo ser. La vida está llena de altibajos, felicidad tristeza, la muerte es constante, constante silencio. Y para mi el silencio es triste y eso me hace agradecer ser ese tronco de madera, nada más.
Desnudo en mi desnudez espero, siento, miro, respiro, intento no pensar en mí, como si fuera posible, intento dejar de ser. He sentido que ser yo no era tan bueno. Era mejor cuando era un niño, crecer es injusto, pienso en como debería ser la vida según Quino, morir lo primero y ser niño lo último, todo terminaría en un orgasmo y me iría sin preocupaciones, me iría libre.
No fue tan bueno eso de nacer, tiendo a darle la razón a Sófocles: el mejor regalo es no nacer. Pero no sentir no es ningún regalo, no es ningún don, es ser humano y antes no sé que era, no me interesa saberlo. Ese tronco de madera que seré, va a ser el mejor regalo.
Tengo sueño. Dormiré un par de horas, desnudo, que ese también es mi traje.
Amor en Sodoma
Ella tomó su mano y huyó. Mientras el fuego consumía lo que aún quedaba.
-Hola- Le dijo mientras ambos cruzaban la calle. –El fuego nos consumirá a todos y no podrás mirar hacia atrás- Ella no dejaba de reír mientras le miraba a sus ojos.
-Por eso quiero que te quedes a mi lado y poder despreciar tus caricias, ya el fuego me consumirá- Le dijo a su oído. Dio una mirada al frente. –Esa no es la muerte, la que está allí cambiando flores por frutas-. –Si- Dijo ella mientras miraba su manzana de manera tentadora. –Por qué nunca me preguntas si te quiero?-
-No me interesa- Dijo él mientras le guiñaba su ojo. –Si sólo sientes la tristeza te gustará, si fumas sin pensar en el fuego te gustará, si está noche resistes el fuego para después recibir el rechazo de tus caricias, sólo querrás arder-.
Caminaron rumbo al parque, el fuego destruía la Iglesia, los grandes edificios caían en ruinas. El pueblo estaba solitario. Sólo ellos dos y la muerte que aún seguían cambiando flores por frutas resistían el fuego, lo intentaban ignorar.
-Por qué no huyes, el fuego nos matará- Dijo ella apretando su mano fuertemente, con su otra mano saco un pañuelo rojo, con tres letras marcadas: LPD.
Él lo miro y rió levemente. –¿Son mis iniciales?-
-Si también lo son-
Ella tomó su mano y huyo, el fuego lo consumía todo. El parque era lo único que aún no ardía.
Él la vio caminar y dijo: Sodoma no es un buen lugar para amar.
La muerte se acercó, dio tres palmadas en su espalda, lo miró fijamente a sus ojos y dijo: También son tus iniciales, yo me llevo esta uva.
Y la muerte marchó siguiendo las huellas de ella.
-Hola- Le dijo mientras ambos cruzaban la calle. –El fuego nos consumirá a todos y no podrás mirar hacia atrás- Ella no dejaba de reír mientras le miraba a sus ojos.
-Por eso quiero que te quedes a mi lado y poder despreciar tus caricias, ya el fuego me consumirá- Le dijo a su oído. Dio una mirada al frente. –Esa no es la muerte, la que está allí cambiando flores por frutas-. –Si- Dijo ella mientras miraba su manzana de manera tentadora. –Por qué nunca me preguntas si te quiero?-
-No me interesa- Dijo él mientras le guiñaba su ojo. –Si sólo sientes la tristeza te gustará, si fumas sin pensar en el fuego te gustará, si está noche resistes el fuego para después recibir el rechazo de tus caricias, sólo querrás arder-.
Caminaron rumbo al parque, el fuego destruía la Iglesia, los grandes edificios caían en ruinas. El pueblo estaba solitario. Sólo ellos dos y la muerte que aún seguían cambiando flores por frutas resistían el fuego, lo intentaban ignorar.
-Por qué no huyes, el fuego nos matará- Dijo ella apretando su mano fuertemente, con su otra mano saco un pañuelo rojo, con tres letras marcadas: LPD.
Él lo miro y rió levemente. –¿Son mis iniciales?-
-Si también lo son-
Ella tomó su mano y huyo, el fuego lo consumía todo. El parque era lo único que aún no ardía.
Él la vio caminar y dijo: Sodoma no es un buen lugar para amar.
La muerte se acercó, dio tres palmadas en su espalda, lo miró fijamente a sus ojos y dijo: También son tus iniciales, yo me llevo esta uva.
Y la muerte marchó siguiendo las huellas de ella.
Nicolle
Nicolle está en su cuarto, oigo sus pasos de tacón a través de este suelo de madera.
No es muy alta, la estatura perfecta. Mueve sus piernas mientras menea su culo, ilumina todo el lugar, me mira, ríe y cierras los ojos por dos segundos.
Yo salgo, cojo mi bastón, camino por todo el corredor, donde están los otros cuartos. Ellas ya bajaron, el lugar se encuentra vacío y un tono de nostalgia silva por las paredes.
Dos pisos más abajo ellas trabajan, atienden a los clientes y tres gorilas que contraté por sesenta mil la noche las cuidan, cuidan el lugar, sacan a los borrachos y sirven los tragos.
Nicolle se encarga de las llaves, es la más joven, pero es en la que más confío, cierra las puertas, recoge mi periódico y me trae la plata. No sé si me roba, intento no pensar en eso, a veces no me importa si me roban, me es suficiente con la plata que me traen, no tengo hijos ni mujer, no tengo nada, Nicolle no me pertenece, sólo me importa leer el periódico por las mañanas y oír los pasos de los tacones de Nicolle por todo el lugar.
Nicolle está lista para bajar a trabajar. Tiene una minifalda, justo hasta donde mi imaginación empieza. Sus piernas son torneadas, largas, son perfectas, usa tacones altos, una blusa corta, escote y ombligo, miel y deseo es el resto, su pelo largo y negro y unos ojos miel, que nadie más mira. Yo la miro desde mi mecedora, pongo el periódico en mis piernas, me pongo las gafas para mirarla bien, sus tacones retumban el piso, su culo se menea. La juventud quiere entrar a mi cuerpo, el temblor de mis manos se agudiza, siento vibraciones, las alas salen en mi espalda, deseo decirle que no baje, que esta noche se quede conmigo en mi cuarto, así yo ya no sea capaz de nada, sólo quiero que esté en mi cuarto y sentir sus largas piernas entre mis piernas, mientras tomo whisky, mientras ella me mira y cierra sus ojos.
Yo soy un viejo, un vividor, un hijueputa, como me quieran catalogar, no me importa, además me gustan que me digan hijueputa, me hace sentir que aún no soy olvidado, que aún quedan palabras para describirme. Uso bastón desde hace varios años, una pelea, cuando podía pelear. Un cuchillo me dejo así, en un pueblo donde la ley la escribíamos nosotros cada día, el cuchillo me atravesó todos los músculos, no me mató, me dejo cojo que es peor, no me cogió la femoral, me cogió las articulaciones que, es peor. Yo saqué mi revólver y mate a ese hijueputa, le pegué dos tiros, fui al hospital, me cocieron y me pusieron una venda, cogí mi plata, toda robada, toda la conseguí de mala manera, soy de una tierra donde robar es legal.
Tenía una mujer que decía que me amaba y que, quería un hijo mío, le dije que había matado al sobrino del patrón y que me iba del pueblo, no la quise traer conmigo, semanas después la mataron y a mi no me importó. Me fui a vivir a otro pueblo, muy lejos, compre una casa vieja de tres pisos y puse una cantina en la parte de abajo. Un día vinieron los empleados del patrón, no tuve tiempo de esconderme y me pegaron dos tiros, me dieron por muerto, pero no, sólo me dejaron inútil el resto de la vida. A mi sólo me va a matar el tiempo, el que nos mata a todos.
Me tocó cerrar la cantina y me quede sólo muriéndome, olvidado por todos, hasta que un día vino un desgraciado y me dijo que montara un putiadero que, acá en el pueblo no había, me vendió las mujeres. Pagué por siete mujeres diez millones, las escogí como escogiendo ganado, esta si, esta no, así es el negocio, Nicolle tenía 18 añitos y cara de niña inocente. Las monté en una camioneta y las traje. No les tenía que explicar nada, las baje acá en esta casucha, les dije que la que se volara la mandaba a matar que, conmigo no se juega, ellas no dijeron nada.
Nicolle se ganó mi confianza, se ganó mi cariño, pero nunca se lo dije y nunca se lo diré, estoy viejo ya, muy viejo para decir mis sentimientos. El día que por fin me muera todo esto le quedará a Nicolle.
Ese día entré al cuarto de Nicolle, ella no me había traído el periódico, abrí la puerta y estaba acostada con un tipo, acostada en este piso, donde yo vivo, donde ella vive, lo único que es sagrado en esta casa. En ese momento me dolió el corazón, sentí que amaba a Nicolle. Salí de ese cuarto saqué mi revólver del cajón, volví al cuarto de Nicolle y mate a ese desgraciado que dormía con ella. Todas las mujeres se levantaron, me miraron, Nicolle llorando y pálida, les dije que acá nadie dormía con ellas, que a mí me respetaban que yo no estaba pintado en la pared. Cerré la puerta de mi cuarto y me puse a tomar whisky. El que cuida el putiadero se encargó del cuerpo, no sé que haría, pero nunca se supo nada, tampoco me importó. De eso nunca se volvió a hablar.
Nadie nunca me ha dicho lo que tengo que hacer, nunca oigo a nadie, hago las cosas a mi manera y si quedan mal, mal se quedarán.
Traigo muchos años conmigo, muchas experiencias, dolor y alegría, nunca he tenido casa fija, nadie me llama ni me escribe, nadie me extraña. Nunca tuve amigos porque los amigos lo traicionan a uno, nunca tuve hijos porque los hijos se van y lo olvidan a uno, huyen como ladrones después de llevarse media vida que les dimos, las mujeres no me duraron, siempre fui desconfiado con las mujeres, las mujeres son volubles y no son fieles y son tan difícil de entender que a veces parecen estúpidas, nunca le ofrecí mi vida a una mujer, ni riquezas ni pobrezas, nada, las mujeres absorben y absorben y lloran y se quejan y son egoístas y esas lágrimas son falsas, pero tienen algo, algo que yo nunca entendí, ese algo que me atraía de ellas.
Nicolle tiene ese algo, lo tiene en su mirada y en sus piernas, nunca habla más de la cuenta y le ha dolido tanto la vida, como a mí, me ha llegado a doler, no sé si en su sangre corre esa maldad que corre en las mujeres o esa otra maldad, la que corre en mi sangre.
No beso a Nicolle porque ha besado muchas bocas, no se lo hago a Nicolle porque ya no soy capaz de hacerlo, la quiero acá, en este encierro, en mi cuarto, en mis pensamientos, en mi sangre, en ese whisky que me acompaña todos los días, la quiero en ese revólver que guardo en ese cajón, en ese ruido que hacen sus tacones, la quiero en ese momento en que cierra los ojos por dos segundos, la quiero cuando pasa meneando el culo, la quiero cuando me entrega la plata y el periódico con sus ojos rojos de tanta coca y de tanto trago, de semen derramado y de sudor lujurioso, la quiero mientras alguien más se lo hace, la quiero.
Nicolle una noche entró a mi cuarto, puso su cabeza en mi almohada, beso mis ojos, yo desperté, la miré, sonreí, me dijo que era la primera vez que me veía reír, no dije nada, ella me abrazo e intentó besar mi boca, yo se la rechacé, me miró de nuevo, no dijo nada, se paró de la cama, al cerrar la puerta me dijo: Los otros no me quitan la boca y además me pagan. Le grite gran puta. A la mañana siguiente subió mi periódico y mi plata.
No es muy alta, la estatura perfecta. Mueve sus piernas mientras menea su culo, ilumina todo el lugar, me mira, ríe y cierras los ojos por dos segundos.
Yo salgo, cojo mi bastón, camino por todo el corredor, donde están los otros cuartos. Ellas ya bajaron, el lugar se encuentra vacío y un tono de nostalgia silva por las paredes.
Dos pisos más abajo ellas trabajan, atienden a los clientes y tres gorilas que contraté por sesenta mil la noche las cuidan, cuidan el lugar, sacan a los borrachos y sirven los tragos.
Nicolle se encarga de las llaves, es la más joven, pero es en la que más confío, cierra las puertas, recoge mi periódico y me trae la plata. No sé si me roba, intento no pensar en eso, a veces no me importa si me roban, me es suficiente con la plata que me traen, no tengo hijos ni mujer, no tengo nada, Nicolle no me pertenece, sólo me importa leer el periódico por las mañanas y oír los pasos de los tacones de Nicolle por todo el lugar.
Nicolle está lista para bajar a trabajar. Tiene una minifalda, justo hasta donde mi imaginación empieza. Sus piernas son torneadas, largas, son perfectas, usa tacones altos, una blusa corta, escote y ombligo, miel y deseo es el resto, su pelo largo y negro y unos ojos miel, que nadie más mira. Yo la miro desde mi mecedora, pongo el periódico en mis piernas, me pongo las gafas para mirarla bien, sus tacones retumban el piso, su culo se menea. La juventud quiere entrar a mi cuerpo, el temblor de mis manos se agudiza, siento vibraciones, las alas salen en mi espalda, deseo decirle que no baje, que esta noche se quede conmigo en mi cuarto, así yo ya no sea capaz de nada, sólo quiero que esté en mi cuarto y sentir sus largas piernas entre mis piernas, mientras tomo whisky, mientras ella me mira y cierra sus ojos.
Yo soy un viejo, un vividor, un hijueputa, como me quieran catalogar, no me importa, además me gustan que me digan hijueputa, me hace sentir que aún no soy olvidado, que aún quedan palabras para describirme. Uso bastón desde hace varios años, una pelea, cuando podía pelear. Un cuchillo me dejo así, en un pueblo donde la ley la escribíamos nosotros cada día, el cuchillo me atravesó todos los músculos, no me mató, me dejo cojo que es peor, no me cogió la femoral, me cogió las articulaciones que, es peor. Yo saqué mi revólver y mate a ese hijueputa, le pegué dos tiros, fui al hospital, me cocieron y me pusieron una venda, cogí mi plata, toda robada, toda la conseguí de mala manera, soy de una tierra donde robar es legal.
Tenía una mujer que decía que me amaba y que, quería un hijo mío, le dije que había matado al sobrino del patrón y que me iba del pueblo, no la quise traer conmigo, semanas después la mataron y a mi no me importó. Me fui a vivir a otro pueblo, muy lejos, compre una casa vieja de tres pisos y puse una cantina en la parte de abajo. Un día vinieron los empleados del patrón, no tuve tiempo de esconderme y me pegaron dos tiros, me dieron por muerto, pero no, sólo me dejaron inútil el resto de la vida. A mi sólo me va a matar el tiempo, el que nos mata a todos.
Me tocó cerrar la cantina y me quede sólo muriéndome, olvidado por todos, hasta que un día vino un desgraciado y me dijo que montara un putiadero que, acá en el pueblo no había, me vendió las mujeres. Pagué por siete mujeres diez millones, las escogí como escogiendo ganado, esta si, esta no, así es el negocio, Nicolle tenía 18 añitos y cara de niña inocente. Las monté en una camioneta y las traje. No les tenía que explicar nada, las baje acá en esta casucha, les dije que la que se volara la mandaba a matar que, conmigo no se juega, ellas no dijeron nada.
Nicolle se ganó mi confianza, se ganó mi cariño, pero nunca se lo dije y nunca se lo diré, estoy viejo ya, muy viejo para decir mis sentimientos. El día que por fin me muera todo esto le quedará a Nicolle.
Ese día entré al cuarto de Nicolle, ella no me había traído el periódico, abrí la puerta y estaba acostada con un tipo, acostada en este piso, donde yo vivo, donde ella vive, lo único que es sagrado en esta casa. En ese momento me dolió el corazón, sentí que amaba a Nicolle. Salí de ese cuarto saqué mi revólver del cajón, volví al cuarto de Nicolle y mate a ese desgraciado que dormía con ella. Todas las mujeres se levantaron, me miraron, Nicolle llorando y pálida, les dije que acá nadie dormía con ellas, que a mí me respetaban que yo no estaba pintado en la pared. Cerré la puerta de mi cuarto y me puse a tomar whisky. El que cuida el putiadero se encargó del cuerpo, no sé que haría, pero nunca se supo nada, tampoco me importó. De eso nunca se volvió a hablar.
Nadie nunca me ha dicho lo que tengo que hacer, nunca oigo a nadie, hago las cosas a mi manera y si quedan mal, mal se quedarán.
Traigo muchos años conmigo, muchas experiencias, dolor y alegría, nunca he tenido casa fija, nadie me llama ni me escribe, nadie me extraña. Nunca tuve amigos porque los amigos lo traicionan a uno, nunca tuve hijos porque los hijos se van y lo olvidan a uno, huyen como ladrones después de llevarse media vida que les dimos, las mujeres no me duraron, siempre fui desconfiado con las mujeres, las mujeres son volubles y no son fieles y son tan difícil de entender que a veces parecen estúpidas, nunca le ofrecí mi vida a una mujer, ni riquezas ni pobrezas, nada, las mujeres absorben y absorben y lloran y se quejan y son egoístas y esas lágrimas son falsas, pero tienen algo, algo que yo nunca entendí, ese algo que me atraía de ellas.
Nicolle tiene ese algo, lo tiene en su mirada y en sus piernas, nunca habla más de la cuenta y le ha dolido tanto la vida, como a mí, me ha llegado a doler, no sé si en su sangre corre esa maldad que corre en las mujeres o esa otra maldad, la que corre en mi sangre.
No beso a Nicolle porque ha besado muchas bocas, no se lo hago a Nicolle porque ya no soy capaz de hacerlo, la quiero acá, en este encierro, en mi cuarto, en mis pensamientos, en mi sangre, en ese whisky que me acompaña todos los días, la quiero en ese revólver que guardo en ese cajón, en ese ruido que hacen sus tacones, la quiero en ese momento en que cierra los ojos por dos segundos, la quiero cuando pasa meneando el culo, la quiero cuando me entrega la plata y el periódico con sus ojos rojos de tanta coca y de tanto trago, de semen derramado y de sudor lujurioso, la quiero mientras alguien más se lo hace, la quiero.
Nicolle una noche entró a mi cuarto, puso su cabeza en mi almohada, beso mis ojos, yo desperté, la miré, sonreí, me dijo que era la primera vez que me veía reír, no dije nada, ella me abrazo e intentó besar mi boca, yo se la rechacé, me miró de nuevo, no dijo nada, se paró de la cama, al cerrar la puerta me dijo: Los otros no me quitan la boca y además me pagan. Le grite gran puta. A la mañana siguiente subió mi periódico y mi plata.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Sobre la Prohibición
Es bien sabido que un negocio que produzca grandes dividendos jamás encontrará su fin. El negocio de las drogas deja a sus padrinos unas ganancias alrededor de ochenta mil millones de dólares al año. Esto por el lado económico, pero por otro lado el costo de mantener este negocio en la ilegalidad es nocivo para todos.
El famoso plan Colombia es un apoyo que brinda EEUU a nuestro país para combatir el narcotráfico, con la plata de este plan se compra un veneno muy conocido: el glifosato. El efecto de este veneno es nocivo para los campos, vuelve la tierra inerte después de haber sido roseada por este.
Allí en esas 20 cuadras donde había un cultivo de coca se fumigó con glifosato, sí, el cultivo se acabó, pero después la tierra no puede volver a ser cultivada por nadie, se mataron estas 20 cuadras de campo.
Otra parte muy significativa del plan Colombia es utilizada en comprar equipos militares. No hace muchos meses se compraron una serie de tanques de guerra para combatir los grupos al margen de la ley que se financian por parte del narcotráfico. Allí en la selva no hay vías, en las montañas un tanque de estos no tiene acceso, tal vez estos se guarden en Bogotá en los grandes batallones y los usen para destruir el Palacio de Justicia o el Congreso u otra edificación que represente las ramas del poder en nuestro país, la rama media que queda.
Recientes estudios revelan que los cultivos de coca, amapola no han disminuido, todo lo contrario. Pese a la gran lucha, la “desaparición” de los paras, lo diezmada que está la guerrilla, las capturas a los grandes capos, la muerte de grande varones de la coca, las palabras del ex ministro Londoño Hoyos, pese a todos estos grandes “avances” por nuestro Estado no han podido disminuir los cultivos ni su importación, ni el lavado de activos, ni la guerra entre carteles. Es una lucha perdida, perdida desde su estrategia, como dije al principio, un negocio que de dividendos de ochenta mil millones de dólares anuales no tiene fin.
Al luchar una guerra que desde el principio está perdida no se gana nada, por el contrario si hay muchas cosas con las cuales se están acabando. Nuestros campos, los cuales hacen de Colombia un lugar maravilloso, un solo paraíso. La vida de muchas personas que caen víctimas de guerras entre carteles, porque hay mucha gente inocente que por sobrevivir cultiva coca, cuida los cultivos o simples cocineros. También hay gente que trabaja al servicio de mafiosos con empleos normales; servicios domésticos, trabajadores de campo, celadores, en fin, una cantidad de gente que por el afán de vivir y de ayudar a los suyos termina envuelta en una serie de problemas, termina viviendo en medio de amenazas ajenas a ellas.
Es bien sabido el accionar de los varones de las drogas, los cuales llegan a un lugar y se adueñan de todo, compran las tierras a la fuerza, desplazan gente, llevan negocios de gente trabajadora a la quiebra, corrompen a los jóvenes, matan. Gracias a estos se generan en gran parte las escuelas de sicariato. Para estas personas trabajan los conocidos jíbaros; que no son más que vendedores ambulantes de drogas, que pelean por su territorio, crean pandillas que crean violencia y se matan entre ellos. Estas personas han establecido nuevas reglas en la sociedad. Reglas que no están bien, las conocidas prepagos, la moda de ponerse tetas y culos para venderse, el interés material para relacionarse, la falta de lealtad entre las personas. Nuestros Derechos Fundamentales pierden su valor, un mafioso no respeta la vida, ni la libertad, ni la expresión, ni la paz de nadie. Estas situaciones detestables desde todo punto de vista en nuestra sociedad se han vuelto normales, nos estamos haciendo los de la vista gorda antes una serie de calamidades que cada día se vuelven más cotidianas, una serie de hechos que no tiene porque existir ni muchos menos porque soportarlos la población.
Para no ir muy lejos sólo basta estudiar los casos más famosos en nuestro país y a nivel mundial. Como lo fueron los hermanos RODRIGUEZ OREJUELA y PABLO ESCOBAR. Los primeros financiaron una campaña presidencial y sus abogados participaron en la elaboración de ciertos artículos de nuestra lastimada Constitución. El segundo por su parte creó una ola de terror en el país sin precedentes jamás visto. Una serie de ciudadanos ejemplares asesinados, bombas, aviones derribados, secuestros, una cantidad de delitos por una sola persona contra un país casi inimaginables. Estos dos casos merecen un estudio de la condition sine qua non, la cual no es ninguna distinta al negocio de la droga. Por medio de este negocio estos personajes siniestros crearon sus grandes fortunas y para ser más específico: Por la ilegalidad de este negocio. Porque si el negocio fuera legal ellos ni hubieran tenido que vivir al margen de la ley y usar su capacidad de terror para intimidar, al igual que su fortuna no hubiera alcanzado las cifras astronómicas, como para llegar a decir que pagaban la deuda externa, una sola persona decir esto, mientras en el Chocó los niños se mueren de hambre, mientras que se acaban los colegios públicos, mientras se acaban los hospitales, mientras la mayoría de la población vive en la miseria.
Mientras este negocio pueda generar esas ganancias no dejara de existir y la lucha contra este será perdida, el Estado siempre se verá en ridículo y no sólo es Colombia, es EEUU, el cual es la súper potencia mundial, el más poderoso, más rico, no ha podido acabar con este problema, porque allá también hay mafiosos y consumidores, porque es algo que no se puede acabar, sólo educar y prevenir, como con el alcohol, el cigarrillo, el juego, vicios detestables pero aceptados por nuestra sociedad.
El ex Magistrado Carlos Gaviria conmocionó al País por medio de la Sentencia C-221 de 1994, elimino la antijuridicidad del consumo mínimo de sustancias psicoactivas, en otras palabras drogas. Esto se realizo por medio de la interpretación y el alcance que tenía nuestro derecho al libre desarrollo de la personalidad.
Las libertades de las personas. Un ser humano es dueño y señor de su vida, la cual se le debe respetar y a la vez este tiene que respetar la de los demás. Es libre de decidir sobre su credo, su sexualidad, lo que quiere estudiar, lo que quiere pensar, la ideología política, en fin, sus convicciones y estas se le tienen que respetar. Para un País netamente conservador como el nuestro fue algo que creó conmoción, de un momento a otro cualquiera podía dejar de ir a la Iglesia Católica y asistir a otro culto. Se podía ser homosexual y se le tenía que respetar, también se dijo que si alguien quería consumir una droga, no se le podía vulnerar este derecho, es su vida, es su libertad y se le tiene que respetar.
De aquí nace el mayor problema, demasiado contradictorio, como alguien puede consumir algo que no se adquiere en el mercado, que su venta está prohibida. Es algo que uno no entiende; consumir una dosis mínima es algo legal, pero ir a la calle y comprarla es ilegal, con un acto legalmente permitido apoyo un acto ilegal.
De allí la necesidad de legalizar el consumo de la droga. La afirmación es algo aterrador. La droga destruye familias, deja a la gente en la calle, corrompe la juventud, un sin número de atrocidades provienen de las drogas.
Pero si miramos lo legal dentro de nuestra sociedad encontramos que hay otras cosas iguales a las drogas que son permitidas: el alcohol, los cigarrillos, el juego. Vicios que también destruyen la sociedad que, para legalizar cada uno de estos se tuvieron que dar grandes pasos, arriesgar la estabilidad social y cambiar las costumbres, porque el delito es la ética del mañana, como lo decía Durkheim. No está de más recordar que en nuestro ordenamiento jurídico hace 28 años se encontraban como delitos el homosexualismo y la infidelidad. Y hoy en día son decisiones y actividades que caben en nuestra sociedad, gozan de cierto grado aceptación, no total, porque aún vivimos en una sociedad conservadora que, va en vía contraría al transcurrir del mundo.
La historia de la época de la prohibición del alcohol en los años veinte en EEUU es conocida por todos. Surgieron grande mafiosos como Al Capone, Lucky Luciano entre otros. Estos al igual que los capos de la droga sobornaban políticos, mataban sin piedad a sus anchas. Al vender el alcohol prohibido a grandes precios hicieron su fortuna. El fin de esta guerra contra la mafia del alcohol en Chicago fue la legalización, se les acabó el negocio, el alcohol pasó a pagar impuestos, con estos se realizo inversión social.
Acá en Colombia los impuestos del juego y del alcohol son utilizados para ayudar la salud, con estos dineros se construyen hospitales públicos, sin importar que el gobierno los quiera cerrar.
Ahora en la actualidad el licor hace parte de reuniones sociales, campañas políticas, es aceptado por la sociedad, en algunas condiciones hasta da presencia a la gente, lo que algunos años atrás era un delito hoy hace parte de la sociedad y es bien visto.
Las campañas contra el alcohol y el tabaco están en todas partes. Se habla del cáncer, de la cirrosis, de todo lo malo que deja la adicción a estas dos drogas. En la televisión no se le hace publicidad hasta altas horas de la noche para no contaminar niños. Su venta está prohibida a los a los menores de edad y es sancionatoria su no cumplimiento. En los colegios se hacen grandes campañas en contra de estos vicios aceptados, la educación en las casas, la formación del individuo es orientada al rechazo de estos dos males sociales. Se busca proteger a las personas de estos, hasta que no cumplan su mayoría de edad, donde ellos decidirán sobre si tomarán o fumarán.
Pero estas medidas fracasan frecuentemente. En las calles se ven menores de edad fumando y tomando sin control, la medida que busca que el cigarrillo y el alcohol no estén al alcance de estos están fallando. A un tendero no le importa si es menor o mayor de edad, solo le importa vender y así lo hace.
Aquí surge una falla del Estado, la falta de control que tienen sobre la venta de estas dos drogas. Hay que regular y fortaleces las medidas que castigan a la gente que no cumple la ley. Cerrar establecimientos, multas, revocar permisos, no permitir la reincidencia, sólo con un error tomar las medidas más fuertes y evitar la corrupción de los menores en nuestra sociedad, así mismo castigar a los mayores de edad que se presten para suministrar estas cosas.
Como lo dice la leyenda en el edificio de nuestra Corte Suprema de Justicia: “Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”. Para poder interactuar entre la sociedad sin afectar y soportar la convivencia se tienen que acatar una serie de normas morales y legales. Así como yo respeto, necesito que me respeten. Cumpliendo las leyes se respetará la comunidad, la vida se hará más sencilla y el poco grado que tenemos de libertad lo podremos respetar sin afectar la sociedad.
Una educación de fondo, unas medidas preventivas, mostrar la realidad de las cosas, desde la casa, en el colegio, las universidades, todos los entes que se encargan de educar a la persona para la sociedad, tienen que evitar el consumo de drogas, alcohol, nicotina en nuestros niños y jóvenes. Sí, evitar, porque las prohibiciones no son aceptables, la libertad de las personas no se pueden afectar, se puede educar al ser y crearle conciencia sobre el bien y el mal. Enseñarle a elegir el bien, para su bienestar y el de la comunidad.
Todo esto se tiene que realizar a cabalidad, darle el tiempo que se tarde antes de dar el gran paso a la legalización de las drogas y con esto acabar con una serie de problemas sociales que nos afectan a todos al tenerlas al margen de lo legal en una sociedad.
El shock social que esto puede causar será temporal, mientras la gente se acostumbra a ver como un vicio más es aceptado. Pero no se trata de poner las drogas al alcance de todos, que sea lo mismo comprar un coffee delight que un porro.
Para llevar esta legalización hay que crear grandes medidas. Que su expendio sólo sea para mayores de edad y se venda en lugares específicos. Volverlas un bien de alto nivel; es decir de un alto precio y regular su venta y su producción. Al igual que con el licor, las empresas encargadas de producir pertenezcan en parte al Estado y dejen regalías para inversiones sociales y de educación que, a su vez así, parezca incoherente ayude a sanar, a comer, a tener un hogar y un colegio a los más necesitados.
Este producto no se puede masificar, porque se crearía un problema se salubridad pública, tiene que ser controlado, que su consumo no se haga en sitios públicos sino en lugares especializados, cafés, bares, discotecas entre otros.
Es cierto que la prohibición no evita el consumo. La prohibición en este momento no evita casi nada. La gente que se quiere drogar lo hace. Su mercados está en todas partes, en los conciertos se vende como ofreciendo coca-cola. La prohibición no está evitando que los hogares se destruyan, que la gente se vuelva a adicta. Lo único que está logrando la prohibición es riquezas ilegales, guerras por territorio, hipocresía en la sociedad. Las normas de prohibiciones terminan siendo absurdas después de un tiempo y la prohibición de las drogas nos está reflejando esto. Las personas tienen libre acceso a estas, la realidad no se puede ocultar, es hora de dar el paso, de abrir un poco la mente y salir de este problema, porque en los últimos años el problema mayor no es el consumo sino los problemas que se crean por mantener la prohibición.
Alguien podrá decir: si el razonamiento es así, quitemos entonces para que las normas penales, pues no evitan que se cometan delitos. Pero no es así, aquí lo que está prohibido es la venta no su consumo, este no es ningún delito.
Es un derecho del libre desarrollo de la personalidad. Es absurdo seguir alimentando el narcotráfico, es un negocio que nunca tendrá fin y es una ley que no está evitando nada, que está a un paso de entrar es desuso. En conclusión la prohibición está perjudicando más a la sociedad, está perdiendo su función primordial que es protegerla.
Por estas razones creo que es el tiempo de legalizar.
El famoso plan Colombia es un apoyo que brinda EEUU a nuestro país para combatir el narcotráfico, con la plata de este plan se compra un veneno muy conocido: el glifosato. El efecto de este veneno es nocivo para los campos, vuelve la tierra inerte después de haber sido roseada por este.
Allí en esas 20 cuadras donde había un cultivo de coca se fumigó con glifosato, sí, el cultivo se acabó, pero después la tierra no puede volver a ser cultivada por nadie, se mataron estas 20 cuadras de campo.
Otra parte muy significativa del plan Colombia es utilizada en comprar equipos militares. No hace muchos meses se compraron una serie de tanques de guerra para combatir los grupos al margen de la ley que se financian por parte del narcotráfico. Allí en la selva no hay vías, en las montañas un tanque de estos no tiene acceso, tal vez estos se guarden en Bogotá en los grandes batallones y los usen para destruir el Palacio de Justicia o el Congreso u otra edificación que represente las ramas del poder en nuestro país, la rama media que queda.
Recientes estudios revelan que los cultivos de coca, amapola no han disminuido, todo lo contrario. Pese a la gran lucha, la “desaparición” de los paras, lo diezmada que está la guerrilla, las capturas a los grandes capos, la muerte de grande varones de la coca, las palabras del ex ministro Londoño Hoyos, pese a todos estos grandes “avances” por nuestro Estado no han podido disminuir los cultivos ni su importación, ni el lavado de activos, ni la guerra entre carteles. Es una lucha perdida, perdida desde su estrategia, como dije al principio, un negocio que de dividendos de ochenta mil millones de dólares anuales no tiene fin.
Al luchar una guerra que desde el principio está perdida no se gana nada, por el contrario si hay muchas cosas con las cuales se están acabando. Nuestros campos, los cuales hacen de Colombia un lugar maravilloso, un solo paraíso. La vida de muchas personas que caen víctimas de guerras entre carteles, porque hay mucha gente inocente que por sobrevivir cultiva coca, cuida los cultivos o simples cocineros. También hay gente que trabaja al servicio de mafiosos con empleos normales; servicios domésticos, trabajadores de campo, celadores, en fin, una cantidad de gente que por el afán de vivir y de ayudar a los suyos termina envuelta en una serie de problemas, termina viviendo en medio de amenazas ajenas a ellas.
Es bien sabido el accionar de los varones de las drogas, los cuales llegan a un lugar y se adueñan de todo, compran las tierras a la fuerza, desplazan gente, llevan negocios de gente trabajadora a la quiebra, corrompen a los jóvenes, matan. Gracias a estos se generan en gran parte las escuelas de sicariato. Para estas personas trabajan los conocidos jíbaros; que no son más que vendedores ambulantes de drogas, que pelean por su territorio, crean pandillas que crean violencia y se matan entre ellos. Estas personas han establecido nuevas reglas en la sociedad. Reglas que no están bien, las conocidas prepagos, la moda de ponerse tetas y culos para venderse, el interés material para relacionarse, la falta de lealtad entre las personas. Nuestros Derechos Fundamentales pierden su valor, un mafioso no respeta la vida, ni la libertad, ni la expresión, ni la paz de nadie. Estas situaciones detestables desde todo punto de vista en nuestra sociedad se han vuelto normales, nos estamos haciendo los de la vista gorda antes una serie de calamidades que cada día se vuelven más cotidianas, una serie de hechos que no tiene porque existir ni muchos menos porque soportarlos la población.
Para no ir muy lejos sólo basta estudiar los casos más famosos en nuestro país y a nivel mundial. Como lo fueron los hermanos RODRIGUEZ OREJUELA y PABLO ESCOBAR. Los primeros financiaron una campaña presidencial y sus abogados participaron en la elaboración de ciertos artículos de nuestra lastimada Constitución. El segundo por su parte creó una ola de terror en el país sin precedentes jamás visto. Una serie de ciudadanos ejemplares asesinados, bombas, aviones derribados, secuestros, una cantidad de delitos por una sola persona contra un país casi inimaginables. Estos dos casos merecen un estudio de la condition sine qua non, la cual no es ninguna distinta al negocio de la droga. Por medio de este negocio estos personajes siniestros crearon sus grandes fortunas y para ser más específico: Por la ilegalidad de este negocio. Porque si el negocio fuera legal ellos ni hubieran tenido que vivir al margen de la ley y usar su capacidad de terror para intimidar, al igual que su fortuna no hubiera alcanzado las cifras astronómicas, como para llegar a decir que pagaban la deuda externa, una sola persona decir esto, mientras en el Chocó los niños se mueren de hambre, mientras que se acaban los colegios públicos, mientras se acaban los hospitales, mientras la mayoría de la población vive en la miseria.
Mientras este negocio pueda generar esas ganancias no dejara de existir y la lucha contra este será perdida, el Estado siempre se verá en ridículo y no sólo es Colombia, es EEUU, el cual es la súper potencia mundial, el más poderoso, más rico, no ha podido acabar con este problema, porque allá también hay mafiosos y consumidores, porque es algo que no se puede acabar, sólo educar y prevenir, como con el alcohol, el cigarrillo, el juego, vicios detestables pero aceptados por nuestra sociedad.
El ex Magistrado Carlos Gaviria conmocionó al País por medio de la Sentencia C-221 de 1994, elimino la antijuridicidad del consumo mínimo de sustancias psicoactivas, en otras palabras drogas. Esto se realizo por medio de la interpretación y el alcance que tenía nuestro derecho al libre desarrollo de la personalidad.
Las libertades de las personas. Un ser humano es dueño y señor de su vida, la cual se le debe respetar y a la vez este tiene que respetar la de los demás. Es libre de decidir sobre su credo, su sexualidad, lo que quiere estudiar, lo que quiere pensar, la ideología política, en fin, sus convicciones y estas se le tienen que respetar. Para un País netamente conservador como el nuestro fue algo que creó conmoción, de un momento a otro cualquiera podía dejar de ir a la Iglesia Católica y asistir a otro culto. Se podía ser homosexual y se le tenía que respetar, también se dijo que si alguien quería consumir una droga, no se le podía vulnerar este derecho, es su vida, es su libertad y se le tiene que respetar.
De aquí nace el mayor problema, demasiado contradictorio, como alguien puede consumir algo que no se adquiere en el mercado, que su venta está prohibida. Es algo que uno no entiende; consumir una dosis mínima es algo legal, pero ir a la calle y comprarla es ilegal, con un acto legalmente permitido apoyo un acto ilegal.
De allí la necesidad de legalizar el consumo de la droga. La afirmación es algo aterrador. La droga destruye familias, deja a la gente en la calle, corrompe la juventud, un sin número de atrocidades provienen de las drogas.
Pero si miramos lo legal dentro de nuestra sociedad encontramos que hay otras cosas iguales a las drogas que son permitidas: el alcohol, los cigarrillos, el juego. Vicios que también destruyen la sociedad que, para legalizar cada uno de estos se tuvieron que dar grandes pasos, arriesgar la estabilidad social y cambiar las costumbres, porque el delito es la ética del mañana, como lo decía Durkheim. No está de más recordar que en nuestro ordenamiento jurídico hace 28 años se encontraban como delitos el homosexualismo y la infidelidad. Y hoy en día son decisiones y actividades que caben en nuestra sociedad, gozan de cierto grado aceptación, no total, porque aún vivimos en una sociedad conservadora que, va en vía contraría al transcurrir del mundo.
La historia de la época de la prohibición del alcohol en los años veinte en EEUU es conocida por todos. Surgieron grande mafiosos como Al Capone, Lucky Luciano entre otros. Estos al igual que los capos de la droga sobornaban políticos, mataban sin piedad a sus anchas. Al vender el alcohol prohibido a grandes precios hicieron su fortuna. El fin de esta guerra contra la mafia del alcohol en Chicago fue la legalización, se les acabó el negocio, el alcohol pasó a pagar impuestos, con estos se realizo inversión social.
Acá en Colombia los impuestos del juego y del alcohol son utilizados para ayudar la salud, con estos dineros se construyen hospitales públicos, sin importar que el gobierno los quiera cerrar.
Ahora en la actualidad el licor hace parte de reuniones sociales, campañas políticas, es aceptado por la sociedad, en algunas condiciones hasta da presencia a la gente, lo que algunos años atrás era un delito hoy hace parte de la sociedad y es bien visto.
Las campañas contra el alcohol y el tabaco están en todas partes. Se habla del cáncer, de la cirrosis, de todo lo malo que deja la adicción a estas dos drogas. En la televisión no se le hace publicidad hasta altas horas de la noche para no contaminar niños. Su venta está prohibida a los a los menores de edad y es sancionatoria su no cumplimiento. En los colegios se hacen grandes campañas en contra de estos vicios aceptados, la educación en las casas, la formación del individuo es orientada al rechazo de estos dos males sociales. Se busca proteger a las personas de estos, hasta que no cumplan su mayoría de edad, donde ellos decidirán sobre si tomarán o fumarán.
Pero estas medidas fracasan frecuentemente. En las calles se ven menores de edad fumando y tomando sin control, la medida que busca que el cigarrillo y el alcohol no estén al alcance de estos están fallando. A un tendero no le importa si es menor o mayor de edad, solo le importa vender y así lo hace.
Aquí surge una falla del Estado, la falta de control que tienen sobre la venta de estas dos drogas. Hay que regular y fortaleces las medidas que castigan a la gente que no cumple la ley. Cerrar establecimientos, multas, revocar permisos, no permitir la reincidencia, sólo con un error tomar las medidas más fuertes y evitar la corrupción de los menores en nuestra sociedad, así mismo castigar a los mayores de edad que se presten para suministrar estas cosas.
Como lo dice la leyenda en el edificio de nuestra Corte Suprema de Justicia: “Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”. Para poder interactuar entre la sociedad sin afectar y soportar la convivencia se tienen que acatar una serie de normas morales y legales. Así como yo respeto, necesito que me respeten. Cumpliendo las leyes se respetará la comunidad, la vida se hará más sencilla y el poco grado que tenemos de libertad lo podremos respetar sin afectar la sociedad.
Una educación de fondo, unas medidas preventivas, mostrar la realidad de las cosas, desde la casa, en el colegio, las universidades, todos los entes que se encargan de educar a la persona para la sociedad, tienen que evitar el consumo de drogas, alcohol, nicotina en nuestros niños y jóvenes. Sí, evitar, porque las prohibiciones no son aceptables, la libertad de las personas no se pueden afectar, se puede educar al ser y crearle conciencia sobre el bien y el mal. Enseñarle a elegir el bien, para su bienestar y el de la comunidad.
Todo esto se tiene que realizar a cabalidad, darle el tiempo que se tarde antes de dar el gran paso a la legalización de las drogas y con esto acabar con una serie de problemas sociales que nos afectan a todos al tenerlas al margen de lo legal en una sociedad.
El shock social que esto puede causar será temporal, mientras la gente se acostumbra a ver como un vicio más es aceptado. Pero no se trata de poner las drogas al alcance de todos, que sea lo mismo comprar un coffee delight que un porro.
Para llevar esta legalización hay que crear grandes medidas. Que su expendio sólo sea para mayores de edad y se venda en lugares específicos. Volverlas un bien de alto nivel; es decir de un alto precio y regular su venta y su producción. Al igual que con el licor, las empresas encargadas de producir pertenezcan en parte al Estado y dejen regalías para inversiones sociales y de educación que, a su vez así, parezca incoherente ayude a sanar, a comer, a tener un hogar y un colegio a los más necesitados.
Este producto no se puede masificar, porque se crearía un problema se salubridad pública, tiene que ser controlado, que su consumo no se haga en sitios públicos sino en lugares especializados, cafés, bares, discotecas entre otros.
Es cierto que la prohibición no evita el consumo. La prohibición en este momento no evita casi nada. La gente que se quiere drogar lo hace. Su mercados está en todas partes, en los conciertos se vende como ofreciendo coca-cola. La prohibición no está evitando que los hogares se destruyan, que la gente se vuelva a adicta. Lo único que está logrando la prohibición es riquezas ilegales, guerras por territorio, hipocresía en la sociedad. Las normas de prohibiciones terminan siendo absurdas después de un tiempo y la prohibición de las drogas nos está reflejando esto. Las personas tienen libre acceso a estas, la realidad no se puede ocultar, es hora de dar el paso, de abrir un poco la mente y salir de este problema, porque en los últimos años el problema mayor no es el consumo sino los problemas que se crean por mantener la prohibición.
Alguien podrá decir: si el razonamiento es así, quitemos entonces para que las normas penales, pues no evitan que se cometan delitos. Pero no es así, aquí lo que está prohibido es la venta no su consumo, este no es ningún delito.
Es un derecho del libre desarrollo de la personalidad. Es absurdo seguir alimentando el narcotráfico, es un negocio que nunca tendrá fin y es una ley que no está evitando nada, que está a un paso de entrar es desuso. En conclusión la prohibición está perjudicando más a la sociedad, está perdiendo su función primordial que es protegerla.
Por estas razones creo que es el tiempo de legalizar.
lunes, 13 de octubre de 2008
Brasil 2014
La esperanza es lo último que se pierde. Sí, soy un soñador aún creo en el equipo así se burlen. Las cuentas (pese a todo) son un poco claras; tenemos cuatro partidos de locales que son ganables: Perú, Ecuador, Chile, Bolivia. Ganando estos cuatro partidos, más los puntos que ya tenemos sumariamos 22 puntos. Se necesitan cinco puntos más para estar en el mundial. El partido con Venezuela es ganable desde todo punto de vista. Por nómina, historia, estrategia. Ya no es la Venezuela de Páez y está lejos de volver a serlo, lleva varias fechas sin ganar, su técnico está en la cuerda floja; armando un buen equipo esos tres puntos se pueden sacar. Los otros puntos que se necesitan están en asunción. Jugaremos con un equipo ya clasificado, que estará pensando más en el mundial que en el partido con nuestro equipo.
Las estadísticas hablan de veintisiete puntos, con mis cuentas haríamos 28, estaríamos obteniendo un cupo directo o un repechaje con un equipo de la Concacaf, que no están a nuestro nivel.
¿Los otros partidos? Brasil allá es un rival duro para cualquier equipo del mundo, pero pese a esto Colombia no debe salir a defenderse ni a buscar un punto, la lógica y los hechos demuestran que el equipo que se plantea así pierde, conseguir un orden defensivo por noventa minutos es algo casi imposible, un error es caro con el poder ofensivo de ellos. Argentina, es un partido que va por la misma lógica que el de Brasil, un punto en cualquiera de los dos es una victoria. Uruguay, nuestro rival directo, los que siempre nos quitan el cupo, es un equipo con buena nómina, pero no muy bien administrado, se esperaría más de este, es un equipo atacable en Montevideo. Sacar un punto no es tan utópico como muchos creen.
¿Ahora nuestro equipo qué tiene? Quisiera contar los factores en contra:
1. La poca regularidad con que se reúne el equipo, no hay un trabajo continuo y esto perjudica el entendimiento y la táctica.
2. No tenemos gol. Nuestros delanteros no definen bien, Colombia es un equipo desorganizado para atacar, no hay quien lleve el balón y cuando se lleva no se define. Hay que trabajar mucho en la definición, nuestro mejores delanteros son los que juegan por fuera, un nueve bien definido cazador de área no lo tenemos.
3. Seguir intentando jugar con un diez. Está claro, los hechos dan prueba fehaciente que el Hernández no está para conducir el equipo, es un jugador que se pierde, no se desmarca, no le gusta “meter pata” y sostenerlo noventa minutos por un solo pase es jugar con diez jugadores. Hay que convocar volantes ofensivos y hacer que el equipo ataque más por las puntas, trabajar diagonales, cambiar el esquema y salirnos de la sombra del “Pibe” Valderrama.
4. Seguir intentando con los técnicos nacionales. Todo técnico tiene una rosca eso no se puede negar, pero eso nos perjudica, no mencionare los casos que se vieron con el entrenador anterior que son aberrantes. Es hora de dar el paso para que venga un extranjero, preferiblemente un europeo y modernice nuestro fútbol.
El cambio generacional nos ha afectado. Los jóvenes se están abriendo paso hay que creer en ellos, pese a las anteriores adversidades tenemos buenas individualidades; Juan Pablo Pino tiene que volver al equipo, nuestros defensas juegan en equipos buenos de Europa, nuestro delanteros son jóvenes, con futuro y con ganas de triunfal. Nuestros arqueros han demostrado un buen nivel.
Eduardo Lara demostró que el equipo puede tener otra cara y que juega bien si se entiende, sino salen como obreros regañados por un patrón, cosa que pasaba con el señor Pinto. No hay que olvidar que el fútbol es diversión, los jugadores salen a divertirse como lo dice la palabra a jugar. Hay que crear la confianza en ellos, apoyarlos, que se arriesguen con jugadas individuales.
Que me juzguen por optimista, pero creo que aun se puede ir a Sudáfrica 2010 y dejar de estar pensando en Brasil 2014.
Las estadísticas hablan de veintisiete puntos, con mis cuentas haríamos 28, estaríamos obteniendo un cupo directo o un repechaje con un equipo de la Concacaf, que no están a nuestro nivel.
¿Los otros partidos? Brasil allá es un rival duro para cualquier equipo del mundo, pero pese a esto Colombia no debe salir a defenderse ni a buscar un punto, la lógica y los hechos demuestran que el equipo que se plantea así pierde, conseguir un orden defensivo por noventa minutos es algo casi imposible, un error es caro con el poder ofensivo de ellos. Argentina, es un partido que va por la misma lógica que el de Brasil, un punto en cualquiera de los dos es una victoria. Uruguay, nuestro rival directo, los que siempre nos quitan el cupo, es un equipo con buena nómina, pero no muy bien administrado, se esperaría más de este, es un equipo atacable en Montevideo. Sacar un punto no es tan utópico como muchos creen.
¿Ahora nuestro equipo qué tiene? Quisiera contar los factores en contra:
1. La poca regularidad con que se reúne el equipo, no hay un trabajo continuo y esto perjudica el entendimiento y la táctica.
2. No tenemos gol. Nuestros delanteros no definen bien, Colombia es un equipo desorganizado para atacar, no hay quien lleve el balón y cuando se lleva no se define. Hay que trabajar mucho en la definición, nuestro mejores delanteros son los que juegan por fuera, un nueve bien definido cazador de área no lo tenemos.
3. Seguir intentando jugar con un diez. Está claro, los hechos dan prueba fehaciente que el Hernández no está para conducir el equipo, es un jugador que se pierde, no se desmarca, no le gusta “meter pata” y sostenerlo noventa minutos por un solo pase es jugar con diez jugadores. Hay que convocar volantes ofensivos y hacer que el equipo ataque más por las puntas, trabajar diagonales, cambiar el esquema y salirnos de la sombra del “Pibe” Valderrama.
4. Seguir intentando con los técnicos nacionales. Todo técnico tiene una rosca eso no se puede negar, pero eso nos perjudica, no mencionare los casos que se vieron con el entrenador anterior que son aberrantes. Es hora de dar el paso para que venga un extranjero, preferiblemente un europeo y modernice nuestro fútbol.
El cambio generacional nos ha afectado. Los jóvenes se están abriendo paso hay que creer en ellos, pese a las anteriores adversidades tenemos buenas individualidades; Juan Pablo Pino tiene que volver al equipo, nuestros defensas juegan en equipos buenos de Europa, nuestro delanteros son jóvenes, con futuro y con ganas de triunfal. Nuestros arqueros han demostrado un buen nivel.
Eduardo Lara demostró que el equipo puede tener otra cara y que juega bien si se entiende, sino salen como obreros regañados por un patrón, cosa que pasaba con el señor Pinto. No hay que olvidar que el fútbol es diversión, los jugadores salen a divertirse como lo dice la palabra a jugar. Hay que crear la confianza en ellos, apoyarlos, que se arriesguen con jugadas individuales.
Que me juzguen por optimista, pero creo que aun se puede ir a Sudáfrica 2010 y dejar de estar pensando en Brasil 2014.
domingo, 12 de octubre de 2008
Radiografía de la Selección
Recuerdo los partidos de la selección Colombia cuando era muy niño a principios de los años noventas; además de ser espectáculos deportivos, eran un buen pretexto para compartir en familia y si a esto le aumentamos que en ese tiempo el equipo ganaba casi todos los partidos y jugaba para el espectáculo, la familia no solo terminaba feliz sino borracha, soñando con ir al mundial y por qué no, hasta imaginándose campeones del mundo.
Eran los tiempos del toque toque, de Pacho Maturana, el Pibe, Asprilla, Rincón, eran los tiempos de la parranda costeña, la música de la selección era el ritmo costeño, la caliente Barranquilla acogía no solo a los asistentes al estadio sino que la gente viendo la televisión se imaginaba también en el sabor de arena y mar, eran los tiempos de William Vinasco y Adolfo Pérez, eran tiempos en los que se disfrutaba del futbol.
Casi 10 años después no alcanzamos a comprender el cambio estrepitoso… una selección defensiva, cenicienta de los equipos suramericanos, ambiente a dinero, ambiente a rosca, critica destructiva, egocentrismo de jugadores y de técnicos, la música cumbiambera de otrora ya parece el metal destructivo y oscuro de hoy.
Esperemos el proceso de dos partidos de Lara, amanecerá y veremos si puede cambiarse este constreñimiento social y deseos de una selección que amenice de vez en cuando las realidades sociales absurdas y desgarradoras con las cuales convivimos en el día a día, ojala la selección Colombia en su integridad se de cuenta de su verdadero sentido de existencia como lo es representarnos a nivel internacional en el deporte con un mensaje de unidad, de reconciliación, de paz, de desarrollo, de querer barrer toda la mierda que anda por las calles de nuestras ciudades y campos.
Por ALEJANDRO GUZMAN RENDON
Eran los tiempos del toque toque, de Pacho Maturana, el Pibe, Asprilla, Rincón, eran los tiempos de la parranda costeña, la música de la selección era el ritmo costeño, la caliente Barranquilla acogía no solo a los asistentes al estadio sino que la gente viendo la televisión se imaginaba también en el sabor de arena y mar, eran los tiempos de William Vinasco y Adolfo Pérez, eran tiempos en los que se disfrutaba del futbol.
Casi 10 años después no alcanzamos a comprender el cambio estrepitoso… una selección defensiva, cenicienta de los equipos suramericanos, ambiente a dinero, ambiente a rosca, critica destructiva, egocentrismo de jugadores y de técnicos, la música cumbiambera de otrora ya parece el metal destructivo y oscuro de hoy.
Esperemos el proceso de dos partidos de Lara, amanecerá y veremos si puede cambiarse este constreñimiento social y deseos de una selección que amenice de vez en cuando las realidades sociales absurdas y desgarradoras con las cuales convivimos en el día a día, ojala la selección Colombia en su integridad se de cuenta de su verdadero sentido de existencia como lo es representarnos a nivel internacional en el deporte con un mensaje de unidad, de reconciliación, de paz, de desarrollo, de querer barrer toda la mierda que anda por las calles de nuestras ciudades y campos.
Por ALEJANDRO GUZMAN RENDON
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