martes, 25 de noviembre de 2008

Amor en Sodoma

Ella tomó su mano y huyó. Mientras el fuego consumía lo que aún quedaba.

-Hola- Le dijo mientras ambos cruzaban la calle. –El fuego nos consumirá a todos y no podrás mirar hacia atrás- Ella no dejaba de reír mientras le miraba a sus ojos.
-Por eso quiero que te quedes a mi lado y poder despreciar tus caricias, ya el fuego me consumirá- Le dijo a su oído. Dio una mirada al frente. –Esa no es la muerte, la que está allí cambiando flores por frutas-. –Si- Dijo ella mientras miraba su manzana de manera tentadora. –Por qué nunca me preguntas si te quiero?-
-No me interesa- Dijo él mientras le guiñaba su ojo. –Si sólo sientes la tristeza te gustará, si fumas sin pensar en el fuego te gustará, si está noche resistes el fuego para después recibir el rechazo de tus caricias, sólo querrás arder-.
Caminaron rumbo al parque, el fuego destruía la Iglesia, los grandes edificios caían en ruinas. El pueblo estaba solitario. Sólo ellos dos y la muerte que aún seguían cambiando flores por frutas resistían el fuego, lo intentaban ignorar.
-Por qué no huyes, el fuego nos matará- Dijo ella apretando su mano fuertemente, con su otra mano saco un pañuelo rojo, con tres letras marcadas: LPD.
Él lo miro y rió levemente. –¿Son mis iniciales?-
-Si también lo son-
Ella tomó su mano y huyo, el fuego lo consumía todo. El parque era lo único que aún no ardía.
Él la vio caminar y dijo: Sodoma no es un buen lugar para amar.
La muerte se acercó, dio tres palmadas en su espalda, lo miró fijamente a sus ojos y dijo: También son tus iniciales, yo me llevo esta uva.
Y la muerte marchó siguiendo las huellas de ella.

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